DESDE ADENTRO · Vida Personal

Balancear mi vida siendo mamá

Hubo un momento claro en el que algo dejó de funcionar.

Para mí siempre fue fácil enfocarme en una sola cosa a la vez, pero eso cambió el día que me convertí en mamá. Y terminó de romperse cuando fui mamá por segunda vez.

Ahí apareció algo nuevo: una sensación constante de desborde.

Ser mamá empezó a significar estar pendiente de todo al mismo tiempo: si se enferman, si duermen, qué comen, cómo se relacionan entre ellas, las peleas, los horarios, la casa… y, en algún lugar del fondo, mi propia vida.

Nunca había vivido tanto caos mental y emocional. Hubo días —y semanas— de reactividad constante. Y mi cuerpo empezó a hablar: me quedaba sin energía, agotada, enferma más seguido.

Pero lo que realmente me dolió ver no fue solo el cansancio.

Fue darme cuenta de que, en ese estado, no tenía energía para dirigir, para pensar con claridad, ni para elegir mejor cómo acompañar las distintas situaciones con mis hijas.

Eso fue lo que me dolió ver.

Cuando estoy así:
decido desde el cansancio
reacciono más de lo que elijo
intento sostener una vida que ya no existe

Y entendí algo incómodo: no podía seguir viviendo el ser mamá como si nada hubiera cambiado.

No todo está en mis manos, pero hay una parte que sí me toca.

Reconocer que no puedo con todo lo que quiero.
Reconocer que necesito apoyo.
Cuidar mi salud física, mental y emocional.
Dejar de exigirme operar al ritmo de antes.
Activar proyectos solo cuando tengo la energía real para hacerlo.

Antes de ser mamá, minimizaba el rol de la maternidad. Hoy sé que estaba equivocada.

No nacemos sabiendo. Crecemos cuando aprendemos a vernos, hacernos cargo y ajustar.

Ser mamá es una de las cosas más valiosas y más complejas que he hecho en mi vida. No porque sea perfecta, sino porque exige habilidades que no se improvisan o naces con ellas.

Sigo aprendiendo cómo ser mejor mamá y mejor persona al mismo tiempo. No creo que exista un camino predeterminado. Cada quien decide qué hacer con lo que le toca.

La pregunta que me queda abierta

¿En qué momentos sigo reaccionando desde el cansancio en lugar de decidir desde la responsabilidad?

¿Qué costo estoy pagando —yo y quienes dependen de mí— por no detenerme a mirar esto con honestidad?

Jimena Garza Dávila DESDE ADENTRO · jimenagarzadavila.com
Más escritos