Una mesa de madera tallada que vivía sin pintar. Un día decidí ponerle encima todo lo que me importa. Tardó más de lo que esperaba. Valió cada hora.
Cada detalle tardó lo suyo. Aquí están todos, uno por uno.

01 — 08
La primera vez, afuera
La primera vez que la vi en exposición. No me arrepentí ni un segundo.

02 — 08
La mesa completa
Con todo: las patas talladas, los meses que me llevó decidirme, y todo lo que quedó.

03 — 08
Todos están ahí
Pinkie Pie, Elsa, Grogu, Rapunzel y un control de Xbox. Sí, también hay una rosa. No preguntes. Todo tiene sentido si me conoces.

04 — 08
Grogu
Tres intentos antes de que me gustara. El cuarto fue el bueno. No lo iba a dejar ir hasta que quedara bien.

05 — 08
El símbolo del centro
Lo dibujé a mano, sin referencia. Quedó exactamente como quería. Que es lo mejor que puede pasar.

06 — 08
A la luz del día
La foto más honesta. Los colores hacen cosas raras según cómo les pega la luz. Aquí se ven como son.

07 — 08
La parte de la noche
El azul profundo del centro. Una constelación de puntos y el símbolo que más me costó. Aquí vive la parte más seria de la mesa.

08 — 08
En el taller
Así se veía de día, antes de sacarla al mundo. Ahí todavía era solo mía.